Innovación y tecnología conectada: construyendo el futuro del vino

Imaginemos que estamos en… 2030.

Su automóvil de autoconducción le está llevando de vuelta a casa y usted se está preparando para recibir a sus amigos que vienen a cenar. En el camino, le ha solicitado a su bodega inteligente con conexión en línea que escoja dos o tres de las mejores botellas de vino para la noche.

ERP_SOMMELIER¿Cómo podría su bodega en realidad saber qué botellas son los mejores para esta cena especial? En realidad, es fácil. El sistema conoce su menú, porque usted miró y escogió sus recetas en un sitio web especializado. Sabe cuáles amigos vienen, porque usted hizo la invitación mediante Doodle. Sabe los gustos de sus amigos, porque todos están conectados a través de una aplicación para vinos, donde sus amigos clasifican los vinos que les gustan. Por último, sabe cómo se siente en este momento, gracias al detector de estado de ánimo en su reloj. Y la guinda del pastel: los vinos ya habrán sido aireados y puestos a la temperatura ideal, gracias a un decantador conectado.

¿Es esto ciencia ficción? Hoy en día, sí. En este momento, este “sistema” no existe en ninguna forma integrada. Sin embargo, cada uno de los elementos mencionados anteriormente existe, de forma individual, y ya funcionan hoy, en el año 2016.

Vamos a echar un vistazo a los diversos elementos que harán este escenario posible y quizás mucho más pronto de lo que parece.

Hay una aplicación para eso… Vino

 En lo que se refiere a las aplicaciones, los amantes del vino ya tienen un montón de opciones. Puede encontrar lo que se adapte a usted a través de las versiones móviles de los sitios más prominentes como Wine Searcher, Snooth o Cellar Tracker o probar nuevas aplicaciones dedicadas al vino como Vivino, Wine Advisor, Drync, Delectable, TWIL o Phileas Sommelier.

vivinoEn el corazón de estas aplicaciones, hay un principio central: el reconocimiento de etiquetas. Esto abre las puertas a muchos tipos de servicios, dependiendo de la aplicación: descubrir las opiniones de otras personas sobre un vino, dar su propia evaluación, mantener un registro de ese vino, compartir sus notas de cata en las redes sociales, aprender más sobre vinos y denominaciones y, muy importante, pedir vino. Este último punto es en lo que la mayoría de estas aplicaciones están basando su modelo de negocios ya que el sueño es convertirse en el Shazam del vino; en otras palabras, una herramienta que le permita ir directamente desde la identificación a la compra. Vivino, que, de acuerdo a sus afirmaciones, tiene más de 13 millones de usuarios, 205 millones de etiquetas escaneadas y más de $35 millones de dólares recaudados en financiamiento, parece ser el actual líder en ese segmento en particular.

Mirando hacia el futuro, no hay duda de que estas aplicaciones, mediante la creación de una gran base de datos de preferencias, serán capaces de desarrollar las funciones que le ayudarán a seleccionar su futuro vino, recomendando o determinando si le gusta un vino en particular, de la misma forma que Amazon lo hace para los libros y la música.

Maridajes conectados

 Muchos sitios y aplicaciones ya tienen “bibliotecas” de maridaje de comidas y vinos. A menudo, las recomendaciones han sido compiladas manualmente por sommeliers.

Un nuevo servicio interesante de ver en ese frente es DeliPair. La idea es simple: los usuarios copian y pegan el enlace de una receta que encontraron en Internet y el algoritmo de DeliPair identificará los ingredientes de la receta y analizará qué vinos armonizarán y equilibrarán la comida. ¿Tajín de ternera? El sistema identifica esto como un plato dulce/salado de carne blanca y recomienda un Northern Rhône Syrah, por una parte, o un Riesling seco para jugar con la dulzura del plato. El servicio aún necesita algunas mejoras, pero la idea es prometedora.

Objetos conectados

En 2020, más de 25 mil millones de objetos estarán conectados entre sí y a la Internet.

5-17_Technology_CaveasyEntre todas las innovaciones en el mundo del vino, la bodega conectada Caveasy parece particularmente prometedora. De hecho, fue votado como el proyecto más prometedor en la Vinocamp de marzo de 2015 en París. El concepto es que su bodega se convierte en “inteligente”. Sabe qué vinos tiene en stock y detecta los que se sacan a través de sensores. Con el tiempo, aprende sus preferencias de vino (cuánto, qué tipo de vinos, en qué momento del año, etc.) y, por lo tanto, puede hacer recomendaciones o proporcionar recordatorios. Por ejemplo, puede decir: “Hemos notado que por lo general consume 12 botellas de vino rosado por mes, en junio. Hoy es 14 de junio y sólo le quedan tres botellas. ¿Le gustaría pedir más? ”

En el mundo de la cerveza, los servicios de este tipo ya están en producción, como iKegs, un sistema que permite a los bares conectar sus barriles y conocer sus niveles de llenado, anticipar las rotaciones e iniciar automáticamente nuevos pedidos. Este tipo de innovaciones estará cada vez más disponible para todo tipo de bebestible en los años venideros.

¿En sintonía con sus preferencias?

El gusto y las preferencias son subjetivos y dependen de una serie de parámetros. ¿Es posible detectarlos adivinando lo que estamos pensando?

Neurokiff, una joven empresa emergente en la ciudad francesa de Nantes, ha decidido poner esto a prueba. Ofrece un servicio innovador: un sensor de emociones que puede ayudar a determinar si a usted le gusta o no un vino o un plato mediante la lectura de sus ondas cerebrales. No hay duda de que a través de los milagros de progreso y la miniaturización, los sensores podrían pronto encontrar su camino hacia nuestros auriculares.

¿Un futuro posible?

 Como se puede ver, estas innovaciones ya están disponibles o en progreso. No hay duda de que en los próximos años van a empezar a integrarse en un servicio más global.

En cuanto a los coches de autoconducción, bueno… Es posible que tenga que esperar hasta el 2030.

Créditos de la fotografía IDG Connect, Tete-Chercheuse Caveasyy All Things D.

 

Sobre el autor

Arnaud es un consultor de marketing, orador y profesor con sede en Francia y tiene dos pasiones: el vino y las nuevas tecnologías. Su pasión por el vino le llevó a renunciar a su trabajo de informática y estudiar para obtener la Maestría OIV en Gestión del vino, mientras viaja por todo el mundo para visitar 24 países productores de vino. Ahora, se las arregla para reunir ambas pasiones, trabajando como consultor en diversos proyectos, ya sea vinculados al vino o a la informática, o a ambos. También ha tenido el placer de ser el coorganizador de la Vinocamps y el cofundador de Wine Mosaic.

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